Castillo del Belimbre y de Montuenga al fondo.

Fotografía de Paula Remacha Tarolla

Cuando los monjes vienen a Huerta se encuentran con el Castillo de Belimbre y la villa que estaba a sus faldas. Este es el origen de Santa María de Huerta, como pueblo y monasterio. Es el primer núcleo de población y a partir de ahí, desde los orígenes del Cister en Huerta, pueblo y monasterio corren el mismo destino.

 

Situado sobre un alto cerro y con amplia extensión, se conservan algunos cubos redondos sobre base cuadrada, y algunos trozos de grueso lienzo en fábrica de mampostería. Un tercer cubo macizo se encuentra desprendido ladera abajo por el lado este del cerro también de base rectangular. En el interior todavía se observan los restos de un aljibe excavado en la roca.

En esta antigua atalaya musulmana está inspirada la hermosa leyenda de la "Hermosa de la Mancha Roja", incluída en la "Antología de Leyendas" de Vicente García de Diego, 1953. Resumen: "Cuenta la leyenda cómo reinando Alfonso VI, Don Suero del Valle atacó el castillo de Belimbre y la amurallada villa de Huerta, defendidos por el alcaide almohade Aben-Zaide que tenía una hermosa hija, Zulima. Aben-Zaide fue muerto por Don Suero y su hija quedó bajo su protección. Tiempo después Don Suero casó con Doña Luz y tuvo un hijo. Una noche, Zulima, aprovechando la ausencia de Don Suero asesina a su mujer y rapta a su hijo, pero es descubierta y viéndose atrapada se lanza desde la torre. Desde entonces, cuentan que cada noche puede verse el fantasma de Zulima bajando al río para lavar de su pie, sin conseguirlo, una mancha de sangre de Doña Luz.”


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